lunes, 15 de abril de 2013

LOS CASTIGOS



Complicado asunto este y me explico…. Si, al menos en lo que a nosotros nos concierne por nuestra manera de ver el BDSM, la práctica del BDSM es una manera de ver la sexualidad y de buscar el placer..¿como se puede considerar un castigo algo que en realidad puede ser un premio placentero o algo que se busca?

 

¿Que es un castigo? .. veamos que dice… por ejemplo Wikipedia:

 



“El castigo es una sanción o pena impuesta a una persona, animal o ser vivo (aunque el término se utiliza para las personas en general) que esta causando continuas molestias o padecimientos, causa por la que se ejecuta una acción, que puede ser tanto física como verbal, directa o indirecta, contra quien ha cometido una falta o delito.



El castigo se aplica según se incumplan las normas o conductas morales establecidas (desde un nivel de la sociedad en general, hasta el ámbito intrafamiliar, incluyendo el "auto-castigo")

Según el rango de severidad, existen castigos que pueden causar dolor físico o moral a una persona, e incluso llegar a la mortificación al corregir duramente, o todo lo contrario.”

Bien… según esta definición, que me parece muy acertada, el castigo que compensaría la falta de rigor en el cumplimiento de las normas o corregiría un mal comportamiento, en el caso de las sumisas o las personas que buscan sentirse dominadas y a quienes estas practicas les atraen… sería un premio y no tal….HE AQUÍ EL DILEMA.

Pues si, y por ello hay que encontrar de hecho un sentido al uso de los castigos y este es mi modo de ver el asunto:

En primer lugar hay que diferenciar entre castigos corporales y psicológicos, y tanto en uno como en otro modo hay que diferenciar también entre dos tipos fundamentales:

El castigo como parte del juego y fuente de morbo y placer… ese que acompaña a todo acto BDSM y forma parte inherente de la sesión.

El castigo correctivo verdaderamente hablando para corregir conductas.


CASTIGO CORPORAL POR PLACER

Ese se tendrá habitualmente… forma parte del juego y es lo que se supone que acompaña al resto de situaciones que busca una sumisa para satisfacer su sexualidad o su manera de vivir esto.

Juegos como el profesor que corrige a la colegiala son parte del desarrollo de estas fantasías como medio para proporcionar unos buenos azotes… o simplemente que de cuando en cuando le azote a la perrita cuando está ofrecida para mantener el cuerpo calentito.

En esta parte los castigos son muy cuidados en cuanto a buscar el equilibrio entre el dolor y el placer… conseguir ese regustillo morboso y excitante que provoca sentirse exhibida mientras le azotan y que el picor intenso de los azotes y su calor aumente el nivel de excitación hasta la explosión de gemidos.

Para este tipo de castigos se usará (al menos yo .. que soy muy maniático con ciertos instrumentos algo pornosado):

LA MANO.-




 Por su calidez y sensación en el contacto de la mano abierta con el de las nalgas… el intercambio de dolor entre la palma de la mano y el trasero ( También el castigador siente el picor en su palma…)




LA REGLA.-

la regla porque es morbosa y su picor es plano y extendido… el sonido que produce el palmetazo y el escozor que deja con elevado acaloramiento en las nalgas.

Es infantil y empequeñece en edad a la sumisa regresándola a su pasado a su niñez… como la mano.

Entre azote y azote (yo al menos) se dan caricias que aumentan las sensaciones y las compensan… es , creo, un arte el azote erótico.


LA VARA.-







La vara es sublime… la vara es la gran incomprendida y muy poco conocida… por lo general muy mal utilizada a menudo.

Es, tengo que decirlo, mi preferida.

Tiene connotaciones muy interesantes e intensas… por su fama cruel, por su uso en la época victoriana, por su sofisticación…

Es muy versátil… se puede usar sólo para acariciar rozando la piel, para penetrar los orificios con cuidado, para presionar con la punta la piel, para azotar suavemente y para castigar con severidad.

La vara usada para el juego es perfecta… es como el momento culmen del sometimiento… como el “y ahora más” y la sumisa babea con solo verla si se usa bien.

Se puede dejar cerca de la sumisa para que la contemple… o pedir que vaya a por ella y la traiga en la boca o en las manos… se puede ordenar a la sumisa que se la coloque cruzada en los dedos de los pies cuando está arrodillada en la tercera postura y levante las piernas con ella en equilibrio a modo de ofrecimiento para ser usada…. Es muy morbosa y versátil…

Cuando se azota con la vara se hace de modo que el sonido y el picor sea intenso… no cruel pero si intenso… que la sumisa gima como una putilla y luego se acaricia con el dedo muy suavemente el verdugón… se mete el dedo despacito en el ano o se recorren los labios entre varazo y varazo…. Es un ritual.

Para usar la vara en los castigos corporales como placer y no arriesgarse a sobrepasar ese delicado umbral que existe entre lo que duele pero excita al mismo tiempo y lo que duele pero ya no excita (terreno exclusivo del verdadero castigo) hay que usarla con mucha prudencia y sólo en aquellos momentos en los que la sumisa gime y suplica por sentirla en sus carnes… o fracasará el efecto y le cogerá miedo.

Un método sencillo para no equivocarse… a parte de las evidentes señales que emite la sumisa si gime, babea o se retuerce de placer, es dejar que sea la sumisa quien la pida mediante preguntas de obligada respuesta… del tipo de “¿ha sido buena hoy mi sumisa?... y que cree mi pequeña que merece? Y con que cree mi pequeña que debo castigarla?... cuantos azotes… como de duros? Etc  De este modo ella sincronizará sus deseos de placer por el castigo con la intensidad del mismo sin peligro.

EL CINTO.-



El cinto, como la mayoría de los anteriores, tiene connotaciones muy alusivas a la infancia, a la educación paternal. Tiene además el aliciente de ser un complemento de la vestimenta que muchos llevan de modo casual y que unos pocos asocian al BDSM

Eso hará que una mirada de la sumisa a la prenda baste para que se moje con la sola idea de ser castigada por la correa.

En el caso del cinturón o correa, resulta especialmente erótico que sea la sumisa la que, por instrucciones o de motu propio, se encargue de desabrochar y extraer la prenda si el amo la lleva puesta para luego ofrecérsela colgando entre ambas manos sugiriendo así el castigo con ella.

Una de las ventajas de la correa… y de sus más morbosas peculiaridades, es que su forma se adapta al contorno del cuerpo al restallar contra las carnes y que su extremo tiene la traviesa costumbre de rodear las formas alcanzando a veces lugares más íntimos.

 

 CASTIGO CORPORAL COMO CORRECCIÓN

En este caso, y valga el comentario para todos los instrumentos (aunque no soy muy partidario de usarlo a menos que sepa fehacientemente que ese aspecto también lo busca la sumisa, que conste) lo que debemos hacer es conocer muy bien el limite en el que la sumisa disfruta con el placer del azote y sobrepasarlo ligeramente… que sea mayor el miedo al castigo que el placer que le pudiera proporcionar un grado menor de severidad.

 Esto hará que verdaderamente el castigo sea un medio para castigar o corregir comportamientos indebidos y que la sumisa en ningún modo buscará provocarlos…

Los azotes serán contundentes… secos y fuertes, algo más rápidos que los que buscan el placer, sin pausas ni caricias y sin palabras excitantes susurradas al oído… sólo el sonido del azote y una voz severa y muy seria explicando los motivos.